THE WORD OF GOD

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Prayer of Spiritual Communion

Oración de Comunión Espiritual

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Dear brothers and sisters in Christ,


During the pandemic, the phrase “we are all in it together” stands out among many others that are frequently employed. As I have discussed in my previous letter, Pope Francis has asked our entire Church to embark on a journey together, one that involves active listening to one another and ultimately to the voice of the Holy Spirit. This journey begins with a consultative process at the grassroots level, namely, the parish and the diocese, and will culminate with the Synod of Bishops in 2023, to be held in Rome. The theme for that Synod is “Toward a Synodal Church: Communion, Participation, and Mission.” The emphasis on the fact that we are all in it together, or at least, that we are all on the same road together, underlies the importance of unity in this ecclesial endeavor. Through listening and discernment rooted in the Holy Spirit, the entire Church will deepen her understanding of mission and how best to carry out that mission in the future.


Our Lady of Mount Carmel Church, together with all the parishes throughout the world, is currently participating in this synodal journey called for by the Holy Father. Last Saturday, we have convoked an extraordinary meeting during which members of our clergy, parish leaders, and parishioners from various ministries, ethnic groups, and walks of life came together for a morning of prayer, conversation, and small group discussions. All participants had the opportunity to share their experience of faith, raise issues that they believed were vital for the parish, and articulate their concerns, hopes, and dreams for the future of the Church. Everyone was appreciative of the fact that their voice was heard in a formal way. Many of them expressed the desire to see more such events in our parish. To me, the experience of listening prayerfully to one another and discerning God’s will together has been the best expression of who we are as a parish. In the words of Pope Francis, such an experience reflects a “synodal Church, a Church which listens, which realizes that listening is more than simply hearing. It is a mutual listening in which everyone has something to learn. By their listening to each other, and by all of them listening to the Holy Spirit, the Spirit of Truth, they will come to know what the Lord wants for His Church”.


What came out of our parish’s listening session last Saturday was quite inspiring and thought-provoking. Participants were divided into four different discussion groups, three in English and one in Spanish. Together, they considered the following questions as suggested by the Diocesan Synod Commission:
1. How is the “journeying together” to announce the Gospel happening today in our parish?
2. Who else do we need to reach out to, listen to, and learn from? What voices are not being heard? Who is absent?
3. What can each of us do to make our parish better?
4. “Synodality,” asks us to be enthusiastic ambassadors of our faith. How do you see yourself involved in making others more aware of what the Church has to offer?
5. What are the areas for change in our Church and what steps can be taken to allow the Holy Spirit to work?


Remarkably, all four groups have come up with highly similar themes in their responses to those questions. It was enlightening for me to know about the areas of church life that people are passionate about. For example, participants universally expressed the desire to be educated more about the meaning of the Holy Mass. They also wanted to be more informed about the various activities that take place within the ethnic groups of the parish. They felt that the Church needs to welcome and engage more actively with those who remain on the margin due to language or cultural barriers, marriage irregularities, or personal lifestyles. In addition, they saw the critical need for the Church to reach out more to youth and their parents through catechesis, engaging liturgy, and effective use of modern social media. In listening to these insights, I discovered that there is a tremendous passion in our people about the faith, and how much they long to make that faith even more attractive and compelling in our parish.


As your pastor, I am convinced that this synodal encounter has a lot to offer to our parish right at this moment. Building on the strong momentum that it has created, I will begin to do some concrete planning with the priests, deacons, and lay leaders of our parish in order to integrate and implement some actionable insights in the liturgical, educational, and pastoral practices of our parish. The success and fruits of these undertakings will depend upon everyone’s cooperation and collaboration, and ultimately, upon our openness to the promptings of the Holy Spirit. The enduring results of this “journeying together” will, of course, take time to emerge. It is my strong hope that, together, we will succeed in making our parish a truly vibrant family in which everyone is on fire for the Lord!


Sincerely yours in Christ,
Msgr. Cuong M. Pham



Del Corazon del Pastor


Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Durante la pandemia, la frase “estamos todos juntos en esto” destaca entre muchas otras que se emplean con frecuencia. Como he discutido en una de mis cartas semanales anteriores, el Papa Francisco ha pedido a toda nuestra Iglesia que se embarque en un viaje juntos, uno que implica escucharse activamente unos a otros y, en última instancia, escuchar la voz del Espíritu Santo. Este camino comienza con un proceso consultivo a nivel de base, es decir, la parroquia y la diócesis, y culminará con el Sínodo de los Obispos en 2023, que se realizará en Roma. El tema de ese Sínodo es “Hacia una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. El énfasis en el hecho de que estamos todos juntos en esto, o al menos, que estamos todos juntos en el mismo camino, subraya la importancia de la unidad en este esfuerzo eclesial. A través de la escucha y el discernimiento enraizados en el Espíritu Santo, toda la Iglesia profundizará su comprensión de la misión y la mejor manera de llevar a cabo esa misión en el futuro.


La Iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, junto con todas las parroquias del mundo, participa actualmente en este camino sinodal convocado por el Santo Padre. El sábado pasado, convocamos una reunión extraordinaria durante la cual miembros de nuestro clero, líderes parroquiales y feligreses de varios ministerios, grupos étnicos y estilos de vida se reunieron para una mañana de oración, conversación y discusiones en grupos pequeños. Todos los participantes tuvieron la oportunidad de compartir su experiencia de fe, plantear temas que creían que eran vitales para la parroquia y articular sus preocupaciones, esperanzas y sueños para el futuro de la Iglesia. Todos agradecieron el hecho de que su voz se escuchó de manera formal. Muchos de ellos expresaron el deseo de ver más eventos de este tipo en nuestra parroquia. Para mí, la experiencia de escucharnos unos a otros en oración y discernir juntos la voluntad de Dios ha sido la mejor expresión de quiénes somos como parroquia. En palabras del Papa Francisco, tal experiencia refleja una “Iglesia sinodal, una Iglesia que escucha, que se da cuenta de que escuchar es más que simplemente escuchar. Es una escucha mutua en la que todos tienen algo que aprender. Por su escucha mutua, y por la escucha de todos al Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad, llegarán a conocer lo que el Señor quiere para su Iglesia”

.
Lo que salió de la sesión de escucha de nuestra parroquia el sábado pasado fue bastante inspirador y estimulante. Los participantes se dividieron en cuatro grupos de discusión diferentes, tres en inglés y uno en español. Juntos, consideraron las siguientes preguntas sugeridas por la Comisión del Sínodo Diocesano:
1. ¿Cómo está ocurriendo hoy en nuestra parroquia el “caminar juntos” para anunciar el Evangelio?
2. ¿A quién más debemos acercarnos, escuchar y aprender? ¿Qué voces no se escuchan? ¿Quién está ausente?
3. ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para mejorar nuestra parroquia?
4. La “sinodalidad”, nos pide que seamos embajadores entusiastas de nuestra fe. ¿Cómo te ves involucrado en hacer que otros sean más conscientes de lo que la Iglesia tiene para ofrecer?
5. ¿Cuáles son las áreas de cambio en nuestra Iglesia y qué pasos se pueden tomar para permitir que el Espíritu Santo actúe?


Sorprendentemente, los cuatro grupos han presentado temas muy similares en sus respuestas a esas preguntas. Fue esclarecedor para mí conocer las áreas de la vida de la iglesia que apasionan a la gente. Por ejemplo, los participantes universalmente expresaron el deseo de ser educados más sobre el significado de la Santa Misa. También querían estar más informados sobre las diversas actividades que tienen lugar dentro de los grupos étnicos de la parroquia. Sintieron que la Iglesia necesita dar la bienvenida y comprometerse más activamente con aquellos que permanecen al margen debido a barreras lingüísticas o culturales, irregularidades matrimoniales o estilos de vida personales. Además, vieron la necesidad crítica de que la Iglesia llegue más a los jóvenes y sus padres a través de la catequesis, la liturgia atractiva y el uso efectivo de las redes sociales modernas. Al escuchar estas ideas, descubrí que hay una tremenda pasión en nuestra gente por la fe, y cuánto anhelan hacer que esa fe sea aún más atractiva y convincente en nuestra parroquia.
Como su párroco, estoy convencido de que este encuentro sinodal tiene mucho que ofrecer a nuestra parroquia en este momento. Sobre la base del fuerte impulso que ha creado, comenzaré a hacer una planificación concreta con los sacerdotes, diáconos y líderes laicos de nuestra parroquia para integrar e implementar algunas ideas prácticas en las prácticas litúrgicas, educativas y pastorales de nuestra parroquia. parroquia. El éxito y los frutos de estas empresas dependerán de la cooperación y colaboración de todos y, en última instancia, de nuestra apertura a los impulsos del Espíritu Santo. Los resultados duraderos de este “viajar juntos”, por supuesto, tardarán en surgir. ¡Es mi gran esperanza que, juntos, logremos hacer de nuestra parroquia una familia verdaderamente vibrante en la que todos estén ardiendo por el Señor!


Sinceramente suyo en Cristo,
Mons. Cuong M. Pham

Dear brothers and sisters in Christ,


As we begin Ordinary Time in the Church’s liturgical calendar, I thought it would be worthwhile to call your attention to a few commonsense items regarding our liturgical celebrations for the sake of your own comfort and reverence in the House of God:


- PLEASE COME ON TIME! – If you are consistently late to Mass, you are missing out on the very important Introductory Rites and the Liturgy of the Word. If you come late enough, you don’t even fulfill your Sunday Mass obligation! Barring unforeseen emergencies, coming to Mass late on a regular basis is simply an indication of poor planning. In this New Year, I invite everyone to consider making it a goal to come early so that you may have adequate time to recollect yourself and prepare prayerfully for the beginning of the Mass. By avoiding the distraction caused by needless movement and traffic in the assembly, especially the constant opening and closing of church doors, you will add to the prayerfulness of the Mass and help everyone to be more focused on their encounter with the Lord.
- PLEASE WEAR PROPER ATTIRE! – Meeting the Lord himself in His House is not like going to a grocery store or to the park. I invite you earnestly to dress up for Mass, giving God the respect that He deserves. It doesn’t mean having to wear expensive clothes. It simply means wearing our “Sunday best” whatever that may be for each person. And, of course, please always come in modest attire. This is especially important for those who serve as liturgical ministers, i.e. Lectors, Altar Servers, Sacristans, Extraordinary Ministers of Holy Communion, Musicians, Ushers, etc., since they are the first representatives of the Church and the parish that people would see.
- PLEASE DO NOT BRING FOOD OR DRINK! - The only eating and drinking that should take place in church are that of the reception of Holy Communion. Other than that, the church is simply not a place to eat and drink. The chewing of gums, of course, is always inappropriate in church. In our parish, many people have had the good habit of bringing canned food and/or used clothing and toys to share with the poor. This was good when we had an active Food Pantry at St. Margaret Mary Chapel. Now that the Chapel and its Food Pantry has been closed, please do not bring such items to church as we do not have enough personnel or volunteers to dispose of them. If you have good clothing to donate, please contact St. Mary’s Church Clothing Drive at (718) 529–6070 or visit their website at https://stmarysclothingdrive.com to schedule a free pickup at your home.
- PLEASE OBSERVE HOLY SILENCE! – Since the church is a place of prayer, silence should always be observed. The greeting of our friends and neighbors is appropriate for after Mass outside of the church or in the vestibule so as not to disturb the prayer of others. This is particularly true in the transition time between our Masses on Sunday.
- PLEASE SHOW THE GREATEST REVERENCE! - The church is the House of God, where His family gathers to praise, worship, and give thanks to Him. As such, we must always maintain a spirit of reverence and respect. As we enter the vestibule, we should bless ourselves with making the sign of the Cross. Then as we enter the church, we should make either a genuflection or a profound bow toward Our Lord in the Blessed Sacrament in the Tabernacle prior to taking a seat. I encourage everyone to keep the church clean, by picking up any piece of trash when you see one and dropping it into the trash bin located in the Ushers’ Room at the far-right end of the church. This will ease the burden of our volunteers who give so much of their time and energy to keep our church sanitized and in optimal condition every week.
Overall, when someone asks me to address some of these important issues in some way, I always respond by saying that while I do see many such distractions in church every day, I think of them as steppingstones toward holiness. Whether it’s a couple of noisy children, the strong scent of a fellow parishioner, the long homily of the priest or deacon, the off-key singing of someone behind you, or the lack of courtesy on the part of someone who blocks your entrance to the pew, or the nuisance caused by a piece of trash left behind by someone, let it all pass. Patience, tolerance, politeness, and good manners always work. If you find yourself to be one of the sources of these distractions, don’t be too hard on yourself. Just try to improve these things next time.


Grateful for the good etiquettes that so many of you have already been showing in our church, and commending you to the protection of Our Lady of Mount Carmel, our Patroness, I assure you of my constant remembrance at the Altar.
Devotedly yours in Christ,
Msgr. Cuong M. Pham


Queridos hermanos y hermanas en Cristo,


Al comenzar el Tiempo Ordinario en el calendario litúrgico de la Iglesia, pensé que valdría la pena llamar su atención algunos puntos de sentido común con respecto a nuestras celebraciones litúrgicas por el bien de su propia comodidad y reverencia en la Casa de Dios:


- ¡POR FAVOR VEN A TIEMPO! – Si constantemente llega tarde a Misa, se está perdiendo los Ritos Introductorios y la Liturgia de la Palabra que son muy importantes. Si llega lo suficientemente tarde, ¡ni siquiera cumple con su obligación de Misa dominical! Salvo emergencias imprevistas, llegar tarde a misa regularmente es simplemente una indicación de mala planificación. En este Año Nuevo, invito a todos a que consideren la meta de llegar temprano para que puedan tener el tiempo adecuado para recordarse y prepararse en oración para el comienzo de la Misa. Evitando la distracción causada por el movimiento y el tráfico innecesarios en la asamblea. , especialmente la constante apertura y cierre de las puertas de la iglesia, contribuirá a la oración de la Misa y ayudará a todos a estar más enfocados en su encuentro con el Señor.
- ¡POR FAVOR VESTIR LA ROPA APROPIADA! – Encontrarse con el Señor mismo en Su Casa no es como ir al supermercado o al parque. Los invito encarecidamente a vestirse bien para la Misa, dándole a Dios el respeto que se merece. No significa tener que usar ropa cara. Simplemente significa usar nuestro "mejor" sea lo que sea para cada persona. Y, por supuesto, venga siempre con ropa modesta. Esto es especialmente importante para aquellos que sirven como ministros litúrgicos, es decir, lectores, monaguillos, sacristanes, ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, músicos, ujieres, etc., ya que son los primeros representantes de la Iglesia y la parroquia que vería la gente.
- ¡POR FAVOR NO TRAER COMIDA O BEBIDA!- Las únicas comidas y bebidas que deben tener lugar en la iglesia son las de la recepción de la Sagrada Comunión. Aparte de eso, la iglesia simplemente no es un lugar para comer y beber. Mascar chicles, por supuesto, siempre es inapropiado en la iglesia. En nuestra parroquia, muchas personas han tenido la buena costumbre de llevar comida enlatada y/o ropa y juguetes usados para compartir con los pobres. Esto fue bueno cuando tuvimos una Despensa de Alimentos activa en la Capilla Sta. Margarita Maria. Ahora que la Capilla y su despensa de alimentos se han cerrado, no traiga dichos artículos a la iglesia ya que no tenemos suficiente personal o voluntarios para deshacerse de ellos. Si tiene buena ropa para donar, comuníquese con la Iglesia de Sta. Maria al (718) 529–6070 o visite su sitio web en https://stmarysclothingdrive.com para programar una recolección gratuita en su hogar.
- ¡POR FAVOR OBSERVE EL SANTÍSIMO SILENCIO! – Dado que la iglesia es un lugar de oración, siempre se debe guardar silencio. El saludo de nuestros amigos y vecinos es apropiado para después de la Misa, fuera de la iglesia o en el vestíbulo para no perturbar la oración de los demás. Esto es particularmente cierto en el tiempo de transición entre nuestras Misas del domingo.
- ¡POR FAVOR MUESTRA LA MAYOR REVERENCIA!- La iglesia es la Casa de Dios, donde Su familia se reúne para alabarle, adorarle y darle gracias. Como tal, siempre debemos mantener un espíritu de reverencia y respeto. Al entrar al vestíbulo, debemos bendecirnos haciendo la señal de la Cruz. Luego, al entrar a la iglesia, debemos hacer una genuflexión o una reverencia profunda hacia Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento en el Tabernáculo antes de tomar asiento. Animo a todos a mantener limpia la iglesia, recogiendo cualquier pedazo de basura cuando lo vean y arrojándolo al basurero ubicado en la sala de ujieres en el extremo derecho de la iglesia. Esto aliviará la carga de nuestros voluntarios que dedican gran parte de su tiempo y energía a mantener nuestra iglesia desinfectada y en condiciones óptimas cada semana.


En general, cuando alguien me pide que aborde algunos de estos temas importantes de alguna manera, siempre respondo diciendo que, si bien veo muchas de esas distracciones en la iglesia todos los días, las considero pasos hacia la santidad. Ya sea un par de niños ruidosos, el olor fuerte de un compañero feligrés, la larga homilía del sacerdote o diácono, el canto desafinado de alguien detrás de usted o la falta de cortesía de alguien que bloquea su entrada a el banco, o la molestia causada por un pedazo de basura dejado por alguien, déjalo todo pasar. La paciencia, la tolerancia, la cortesía y los buenos modales siempre funcionan. Si descubre que es una de las fuentes de estas distracciones, no sea demasiado duro consigo mismo. Intenta mejorar estas cosas la próxima vez.


Estoy agradecido por las buenas costumbres que ya tantos de nosotros venimos mostrando en nuestra iglesia, y los encomiendo a la protección de Nuestra Señora del Monte Carmelo, nuestra Patrona, les aseguro mi constante recuerdo en el Altar.
Devotamente suyo en Cristo,
Monseñor Cuong M Pham