April 7, 2024

Dear brothers and sisters in Christ,

ALLELUIA! Today, we gather to celebrate Divine Mercy Sunday, the Octave Day of Easter, a time when the Church continues to revel in the joy of the Resurrection. This day is a profound reminder that the Paschal mystery, which culminates in Christ’s triumph over death, is so monumental that it transcends a single day of celebration, inviting us into a week-long meditation on its significance.

Instituted by Pope John Paul II in the year 2000, Divine Mercy Sunday draws from the revelations to St. Faustina Kowalska, a humble Polish nun who, in the 1930s, was chosen by Christ to relay His message of mercy towards humanity. This message, foundational to today’s celebration, serves as a beacon of hope for all.

St. Faustina’s visions of the two rays of light, symbolizing blood and water from Christ’s Sacred Heart, remind us of the Eucharist and Baptism’s gifts, underscoring the ongoing act of Divine Mercy that washes over and renews humanity across all generations. It is here, in her encounters with Jesus, that we are invited to frequently pray the Divine Mercy Chaplet. This prayer is not just a devotion but a profound way to contemplate the mystery of God’s mercy in our own lives.

Reflecting on today’s Gospel (John 20:19-31), where the Risen Lord imparts peace and the Holy Spirit to His disciples, we see a direct call to become vessels of His boundless mercy. This narrative, especially Jesus’ compassionate response to Thomas’ doubt, highlights mercy’s role in transforming uncertainty into faith.

Pope Francis, in his apostolic exhortation Evangelii Gaudium, eloquently states, “The Church must be a place of mercy freely given, where everyone can feel welcomed, loved, forgiven, and encouraged to live the good life of the Gospel.” (n. 114). This directive inspires us to live out the message of Divine Mercy not only within our church but in our broader community.

In this spirit, I wish to highlight the Divine Mercy Prayer Group in our parish. Meeting weekly to pray the Divine Mercy Chaplet in Spanish around stunningly decorated images of The Divine Mercy, the group inspires us not only by their beautiful prayers, but also by their ministry that exemplify the mercy of Christ in action, from visiting the sick to engaging in volunteer and charitable works. I wholeheartedly endorse and recommend this prayer group to everyone.

On this special day, I am also personally reminded of the powerful example set by my own parents for many years. The image of my mom and dad, united in prayer, faithfully reciting the Divine Mercy Chaplet each day at 3PM in the tranquility of our home, is an indelible memory. Their unwavering commitment to this prayer has deeply influenced my faith journey.

As we celebrate Divine Mercy Sunday, let the words “Jesus, I trust in you!” inspire us to embrace and share God’s mercy within our families, workplaces, and communities, becoming beacons of hope and carriers of His unfailing love.

In Christ’s merciful love,

Msgr. Cuong M. Pham

7 de abril, 2024

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡ALELUYA! Hoy nos reunimos para celebrar el Domingo de la Divina Misericordia, el Octavo Día de Pascua, un momento en el que la Iglesia sigue deleitándose en la alegría de la Resurrección. Este día es un profundo recordatorio de que el misterio pascual, que culmina en el triunfo de Cristo sobre la muerte, es tan monumental que trasciende un solo día de celebración, invitándonos a una meditación de una semana sobre su significado.

Instituido por el Papa Juan Pablo II en el año 2000, el Domingo de la Divina Misericordia se inspira en las revelaciones a Santa Faustina Kowalska, una humilde monja polaca que, en la década de 1930, fue elegida por Cristo para transmitir su mensaje de misericordia hacia la humanidad. Este mensaje, fundamental para la celebración de hoy, sirve como un faro de esperanza para todos.

Las visiones de Santa Faustina de los dos rayos de luz, que simbolizan la sangre y el agua del Sagrado Corazón de Cristo, nos recuerdan los dones de la Eucaristía y el Bautismo, subrayando el acto continuo de la Divina Misericordia que lava y renueva a la humanidad a través de todas las generaciones. Aquí, en sus encuentros con Jesús, se nos invita a rezar frecuentemente la Coronilla de la Divina Misericordia. Esta oración no es solo una devoción, sino una manera profunda de contemplar el misterio de la misericordia de Dios en nuestras propias vidas.

Reflexionando sobre el Evangelio de hoy (Juan 20:19-31), donde el Señor Resucitado imparte paz y el Espíritu Santo a sus discípulos, vemos un llamado directo a convertirnos en vasijas de su misericordia sin límites. Esta narrativa, especialmente la respuesta compasiva de Jesús a la duda de Tomás, destaca el papel de la misericordia en transformar la incertidumbre en fe.

El Papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, afirma elocuentemente: “La Iglesia debe ser un lugar de misericordia gratuitamente dada, donde todos puedan sentirse acogidos, amados, perdonados y alentados a vivir la buena vida del Evangelio.” (n. 114). Esta directriz nos inspira a vivir el mensaje de la Divina Misericordia no solo dentro de nuestra iglesia, sino en nuestra comunidad más amplia.

En este espíritu, deseo resaltar el Grupo de Oración de la Divina Misericordia en nuestra parroquia. Reuniéndose semanalmente para la “Coronilla Cantada”, con imágenes impresionantemente decoradas de la Divina Misericordia, el grupo nos inspira no solamente con sus oraciones, sino con su ministerio que ejemplifica la misericordia de Cristo en acción, desde visitar a los enfermos hasta participar en trabajos voluntarios y obras de caridad. Apoyo y recomiendo de todo corazón este grupo a todos.

En este día especial, también me viene a la mente el poderoso ejemplo dado por mis propios padres en muchos años. La imagen de mi mamá y mi papá, unidos en oración, recitando fielmente la Coronilla de la Divina Misericordia cada día a las 3PM en la tranquilidad de nuestro hogar, es un recuerdo imborrable. Su compromiso inquebrantable con esta oración ha influido profundamente en mi camino de fe.

Al celebrar el Domingo de la Divina Misericordia, que las palabras “¡Jesús, confío en ti!” nos inspiren a abrazar y compartir la misericordia de Dios dentro de nuestras familias, lugares de trabajo y comunidades, convirtiéndonos en faros de esperanza y portadores de Su amor infalible.

En el amor misericordioso de Cristo,

Mons. Cuong M. Pham

 

MARCH 31, 2024

It brings us immense happiness to share that, as of now, 48 parishioners have pledged a generous $24,726 to the Annual Catholic Appeal 2024, with a remarkable $16,117 already collected. We extend our deepest thanks to each of you for your faith-driven generosity that will empower the Church’s mission in Brooklyn and Queens.

Registration for the Diocesan Eucharistic Revival is underway at the parish office. This pivotal event, scheduled for April 20, 2024, at USTA Louis Armstrong Stadium in Queens, celebrates the Eucharist with one of the largest gatherings of local Catholics. With only 50 tickets available per parish, we encourage early registration to ensure your participation.

On Monday, April 1st, of Easter week, there will be ONLY ONE MASS at 9 AM, followed by the Rosary. Afterwards, both the church and the parish office will be closed for the day.

During the Easter season, please note that all weekday Masses will be celebrated in the main church until further notice. This is so everyone can appreciate the beauty of our sanctuary during this special time.

This coming Friday, April 5th, is the First Friday of the month. After the 8 AM Mass, the Most Blessed Sacrament will be exposed for adoration until the 12 Noon Mass. Additionally, we invite you to a sung Holy Hour of Adoration at 6:30 PM, followed by a Holy Mass at 7:30 PM, both in Spanish and held in the chapel.

The Rosary Society’s monthly meeting will take place next Sunday, April 7th, after the 9:30 AM Mass in the Institute’s Lourdes Room.

For more information on our upcoming events and news, please pick up a weekly bulletin on your way out or read right here on our website.

31 DE MARZO DE 2024

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos los que han participado en los diversos roles litúrgicos y devocionales durante la Semana Santa y el Triduo Pascual, especialmente a quienes organizaron los eventos asociados con el Via Crucis en vivo el Viernes Santo. Su fe y dedicación son profundamente apreciadas.

La inscripción para el Revival Eucarístico Diocesano se abre este lunes en la oficina parroquial. Este evento crucial, programado para el 20 de abril de 2024, en el Estadio USTA Louis Armstrong en Queens, celebra la Eucaristía con una de las mayores congregaciones de católicos locales. Con solo 50 boletos disponibles por parroquia, animamos a una inscripción temprana para asegurar su participación.

Este lunes, primero de avril, de la semana de Pascua, habrá SOLO UNA MISA a las 9 AM, seguida de la recitación del Rosario. Después, tanto la iglesia como la oficina parroquial permanecerán cerradas por el resto del día.

Durante la temporada de Pascua, tengan en cuenta que todas las misas entre semana se celebrarán en la iglesia principal hasta nuevo aviso. Esto es para que todos puedan disfrutar de la belleza de nuestro santuario durante este tiempo especial.

Este viernes, 5 de abril, marca el Primer Viernes del mes. Después de la Misa de las 8 AM, el Santísimo Sacramento será expuesto para la adoración hasta la Misa del mediodía a las 12. Además, los invitamos a una Hora Santa cantada de Adoración a las 6:30 PM, seguida de una Santa Misa a las 7:30 PM, ambas en español y realizadas en la capilla.

Todos están cordialmente invitados a la celebración de la Divina Misericordia el próximo domingo, 7 de abril, después de la Misa de las 12:30 pm en el Instituto. ¡Tendremos un almuerzo gratuito para todos! Además, ¡habrá rifas y rosarios!

Para obtener más información sobre nuestros próximos eventos y noticias, por favor, lleven un boletín semanal al salir o pueden leerlo aqui en nuestro sitio web.

March 31, 2024

Dear parish family and friends in Christ,

“Christ is Risen! Alleluia!” The Easter message of joy echoes through the whole world proclaiming Our Lord’s ultimate victory of light over darkness, grace over sin, and life over death. It is the message upon which our faith rests and to which we anchor our own hope of victory with him.

There is something quite unique about the Easter liturgies, namely, the reality of movement—the joyful movement of going forth—that shows the Church at her best: when she goes forth! We see this in the Gospel for Easter Sunday with Peter and John running towards the empty tomb, after Mary Magdalene had run to them with the news that the Lord’s body was no longer there! We read again, in the same Gospel, that Mary Magdalene encounters the Risen Lord outside the tomb after Peter and John had hurried off and she, in turn, runs to tell the other disciples: “I have seen the Lord!” Mary Magdalene was not only the first disciple to see the Risen Lord; she was also a missionary disciple—a running disciple—who could not contain within herself the Good News.  She portrays, in a real way, the missionary image of the Church that goes forth with a joyful message to share!

One of the most hopeful and meaningful rituals of our faith occurs during the Easter Vigil Mass when the new Paschal Candle is brought into the darkened church. The simple light is held high and shines brightly in the darkness as a reminder that Jesus Christ is the light of the world. As people in the assembly light their small candles from the Easter Candle, one by one, the whole church becomes radiant with light, and a visible sign of hope begins radiating from each person holding his or her lighted candles. The movement of the Paschal Candle up the aisle amidst the exultant proclamations “Christ our Light” echoing through the gradually brightened church is a uniquely powerful visual experience of hope.   

In these challenging times, marked by global unrest and division, the message of Easter becomes even more pertinent. We are beckoned to be beacons of hope, to carry the light of Christ into the world’s darkness. The ongoing conflicts in many parts of the world, societal divisions at all levels in our own nation, and threats of violence everywhere underscore the urgency of our mission to share the Gospel’s hope. Our task, as Christians, to go forth and to proclaim Christ, the reasons for our hope symbolized by that light at the Easter Vigil—becomes even more imperative in this holy season.

St. Paul says, “If Christ has not been raised, then our preaching is useless, and our faith too is in vain” (Cf. 1 Cor 15:14). The Resurrection is thus the foundation and cornerstone of our faith. On Easter we are called to live as people deeply touched by the Lord’s Resurrection, those who cannot contain the Good News within themselves, and those who must run out to proclaim it.  Like Mary Magdalene, Peter, John and all the disciples of Christ, may our encounter with the Risen Lord on our journey of faith touch us deeply and transform us into eager witnesses as well. May we become what St. Augustine referred to as an “Easter People”, a people changed into “running disciples”.

I extend heartfelt thanks to our priests, deacons, staff, volunteers, and all parish members for your dedication and spirit of service throughout Lent and the Holy Week. Your “going forth” has certainly borne much fruit in the spiritual renewal of countless people who came through our doors.  I also want to welcome and congratulate all the newly baptized and confirmed members of our parish. I pray that your zeal and enthusiastic commitment to faith will inspire us to be “running disciples” as well.

May the joy of the Resurrection fill your hearts and homes this Easter and always.

With warmest Easter wishes,

Msgr. Cuong M. Pham

31 DE MARZO DE 2024

Querida familia parroquial y amigos en Cristo,

“¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!” El mensaje de alegría de Pascua resuena por todo el mundo proclamando la victoria definitiva de nuestro Señor de la luz sobre la oscuridad, la gracia sobre el pecado y la vida sobre la muerte. Es el mensaje en el cual se basa nuestra fe y al que anclamos nuestra propia esperanza de victoria con Él.

Hay algo verdaderamente único en las liturgias de Pascua, a saber, la realidad del movimiento—el movimiento alegre de avanzar—que muestra a la Iglesia en su mejor momento: ¡cuando avanza! Vemos esto en el Evangelio del Domingo de Pascua con Pedro y Juan corriendo hacia la tumba vacía, después de que María Magdalena corriera hacia ellos con la noticia de que el cuerpo del Señor ya no estaba allí. Leemos nuevamente, en el mismo Evangelio, que María Magdalena encuentra al Señor Resucitado fuera de la tumba después de que Pedro y Juan se habían apresurado a irse y ella, a su vez, corre a decirles a los otros discípulos: “¡He visto al Señor!” María Magdalena no solo fue la primera discípula en ver al Señor Resucitado; también fue una discípula misionera—una discípula corredora—que no podía contener dentro de sí misma la Buena Nueva. Ella retrata, de una manera real, la imagen misionera de la Iglesia que avanza con un mensaje alegre para compartir.

Uno de los rituales más esperanzadores y significativos de nuestra fe ocurre durante la Misa de la Vigilia Pascual cuando se introduce el nuevo Cirio Pascual en la iglesia oscurecida. La luz sencilla se sostiene alta y brilla intensamente en la oscuridad como un recordatorio de que Jesucristo es la luz del mundo. A medida que las personas en la asamblea encienden sus pequeñas velas del Cirio Pascual, una por una, toda la iglesia se ilumina radiante con luz, y un signo visible de esperanza comienza a irradiar de cada persona sosteniendo sus velas encendidas. El movimiento del Cirio Pascual por el pasillo en medio de las proclamaciones exultantes de “Cristo nuestra Luz” que resuenan a través de la iglesia gradualmente iluminada es una experiencia visual poderosamente única de esperanza.

En estos tiempos desafiantes, marcados por la inquietud global y la división, el mensaje de Pascua se vuelve aún más pertinente. Estamos llamados a ser faros de esperanza, a llevar la luz de Cristo a la oscuridad del mundo. Los conflictos en curso en muchas partes del mundo, las divisiones sociales en todos los niveles en nuestra propia nación y las amenazas de violencia en todas partes subrayan la urgencia de nuestra misión de compartir la esperanza del Evangelio. Nuestra tarea, como cristianos, de avanzar y proclamar a Cristo, las razones de nuestra esperanza simbolizadas por esa luz en la Vigilia Pascual, se vuelve aún más imperativa en esta santa temporada.

San Pablo dice: “Si Cristo no ha resucitado, entonces nuestra predicación es inútil, y nuestra fe también es en vano” (Cf. 1 Cor 15:14). Por lo tanto, la Resurrección es la base y piedra angular de nuestra fe. En Pascua estamos llamados a vivir como personas profundamente tocadas por la Resurrección del Señor, aquellos que no pueden contener la Buena Nueva dentro de sí mismos y aquellos que deben salir a proclamarla. Como María Magdalena, Pedro, Juan y todos los discípulos de Cristo, que nuestro encuentro con el Señor Resucitado en nuestro camino de fe nos toque profundamente y nos transforme en testigos ansiosos también. Que lleguemos a ser lo que San Agustín se refería como un “Pueblo de Pascua”, un pueblo transformado en “discípulos corredores”.

Extiendo mi más sincero agradecimiento a nuestros sacerdotes, diáconos, personal, voluntarios y todos los miembros de nuestra parroquia por su dedicación y espíritu de servicio durante la Cuaresma y la Semana Santa. Su “avance” ha dado sin duda muchos frutos en la renovación espiritual de innumerables personas que han pasado por nuestras puertas. También quiero dar la bienvenida y felicitar a todos los recién bautizados y confirmados de nuestra parroquia. Oro para que su entusiasmo y compromiso entusiasta con la fe nos inspire a ser “discípulos corredores” también.

Que la alegría de la Resurrección llene sus corazones y hogares esta Pascua y siempre.

Con los más cálidos deseos de Pascua,

Mons. Cuong M. Pham

MARCH 24, 2024

It brings us immense joy to share that, as of now, 40 parishioners have pledged a generous $21,085 to the Annual Catholic Appeal 2024, with a remarkable $14,541 already collected. We extend our deepest thanks to each of you for your faith-driven generosity that will empower the Church’s mission in Brooklyn and Queens.

Reminder: this Monday, March 25, marks Reconciliation Monday in all the churches of our City and Long Island. Confessions will be available in the chapel from 1:00PM to 3:00PM and again from 6:00PM to 8:00PM. We urge you to make use of these specific times for confessions, as accommodating confessions outside these slots will be challenging for our priests during the eventful Holy Triduum.

Registration for the Diocesan Eucharistic Revival opens this Monday at the parish office. This pivotal event, scheduled for April 20, 2024, at USTA Louis Armstrong Stadium in Queens, celebrates the Eucharist with one of the largest gatherings of local Catholics. With only 50 tickets available per parish, we encourage early registration to ensure your participation.

The Easter Triduum, the pinnacle of Holy Week, is upon us. Starting with the Mass of the Lord’s Supper on Holy Thursday and culminating with the Easter Vigil Mass on Holy Saturday, these days are central to our Christian faith. We warmly invite you to participate fully in the solemn liturgies at our parish, immersing yourself in the mystery of Christ’s passion, death, and resurrection that brought us eternal salvation. Encourage your family members to join in these sacred celebrations.

For additional information and the full Holy Week schedule, please collect a weekly bulletin on your way out or read here on our website.

24 DE MARZO DE 2024

Nos llena de inmensa alegría compartir que, hasta ahora, 40 feligreses han prometido generosamente $21,085 a la Campaña Católica Anual 2024, con un notable total de $14,541 ya recaudado. Extendemos nuestro más profundo agradecimiento a cada uno de ustedes por su generosidad impulsada por la fe que potenciará la misión de la Iglesia en Brooklyn y Queens.

Después de la Santa Misa de las 12:30PM, el Comité del Via Crucis les extiende una cordial invitación a disfrutar de una venta de comida deliciosa, cuya recaudación se destinará íntegramente a sufragar los gastos de nuestra representación de las Estaciones de la Cruz por las calles de Astoria este Viernes Santo. Su apoyo a esta Venta de Comida hoy es de gran importancia y significado en este tiempo santo.

Recordatorio: Este lunes, 25 de marzo, se celebra el Lunes de Reconciliación en todas iglesias de nuestra Ciudad y Long Island. Las confesiones estarán disponibles en la capilla de 1:00PM a 3:00PM y nuevamente de 6:00PM a 8:00PM. Les instamos a aprovechar estos tiempos específicos para las confesiones, ya que será difícil para nuestros sacerdotes atender confesiones fuera de estos horarios durante el concurrido Triduo Pascual.

La inscripción para el Revival Eucarístico Diocesano se abre este lunes en la oficina parroquial. Este evento crucial, programado para el 20 de abril de 2024, en el Estadio USTA Louis Armstrong en Queens, celebra la Eucaristía con una de las mayores congregaciones de católicos locales. Con solo 50 boletos disponibles por parroquia, animamos a una inscripción temprana para asegurar su participación.

El Triduo Pascual, el punto culminante de la Semana Santa, está sobre nosotros. Comenzando con la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo y culminando con la Misa de la Vigilia Pascual el Sábado Santo, estos días son centrales para nuestra fe cristiana. Los invitamos cordialmente a participar plenamente en las liturgias solemnes de nuestra parroquia, sumergiéndose en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo que nos trajo la salvación eterna. Animen a los miembros de su familia a unirse a estas celebraciones sagradas.

Para información adicional y el programa completo de la Semana Santa, por favor recojan un boletín semanal al salir o leer aqui en nuestro sitio web.

March 24, 2024

Dear Parish Family,

As we approach Holy Week, our thoughts turn to the contrast between earthly and divine definitions of kingship and victory. The Greek author Plutarch describes how kings are supposed to enter a city. He writes about a Roman general, Aemilius Paulus, who defeated the Macedonians. When Aemilius returned to Rome, his triumphal parade was extravagant and lasted three days. The first day showcased all the artwork his army had plundered. The second day displayed the captured weapons, and the third day featured 250 oxen with gold-covered horns, leading a parade that included the defeated king of Macedonia and his family. Aemilius himself rode in a magnificent chariot, wearing a purple robe interwoven with gold, and was accompanied by a large choir singing hymns, praising his victories (cf. http://www.sigurdgrindheim.com/sermons/king.html).

In stark contrast, we contemplate Jesus entering Jerusalem. Instead of a display of might and wealth, He chose simplicity and humility, riding on a simple donkey, fulfilling Zechariah’s prophecy. Kings rode donkeys in times of peace. This act was not just a sign of peace, as opposed to war, but a clear declaration of His kingship—one rooted in humility, peace, and service. It was a moment that redefined the meaning of victory and leadership.

This Holy Week, we are called to immerse ourselves in the spirit of humility, peace, and service exemplified by Jesus. His journey from Palm Sunday through His crucifixion was not marked by symbols of earthly power but by acts of love and sacrifice. The palms we receive on Palm Sunday are not mere symbols of His triumphant entry but reminders of our vocation to live out these virtues in our daily lives.

Holy Thursday deepens our journey into humility and service, inviting us to reflect on the Last Supper, where Jesus established the Eucharist and demonstrated servant leadership by washing the disciples’ feet. This night challenges us to embrace and embody the profound love and humility Christ showed us. Good Friday calls us to a somber reflection on Jesus’ sacrifice, inviting us to venerate the cross and meditate on the depth of His love and the weight of our sins. It’s a day that emphasizes fasting, penance, and gratitude for the gift of salvation obtained through Jesus’ suffering and death. Holy Saturday, a day of quiet anticipation, transitions into the Easter Vigil, where the light of the paschal candle dispels the darkness, symbolizing Christ’s victory over death. This service, enriched with Scripture, baptismal renewal, and the exultant singing of Alleluia, invites us into the joy and hope of the Resurrection. Easter Sunday culminates our Holy Week journey with a jubilant celebration of the Resurrection. The church, filled with flowers and Alleluias, calls us to rejoice in the new life and victory of Christ. It is a day that affirms our faith in the promise of our own resurrection and new life in Him.

24 DE MARZO DE 2024

Querida Familia Parroquial,

A medida que nos acercamos a la Semana Santa, nuestros pensamientos se vuelven hacia el contraste entre las definiciones terrenales y divinas de realeza y victoria. El autor griego Plutarco describe cómo se supone que los reyes deben entrar en una ciudad. Escribe sobre un general romano, Aemilio Paulo, quien derrotó a los Macedonios. Cuando Aemilio regresó a Roma, su desfile triunfal fue extravagante y duró tres días. El primer día mostró todo el arte que su ejército había saqueado. El segundo día exhibió las armas capturadas, y el tercer día presentó 250 bueyes con cuernos cubiertos de oro, liderando un desfile que incluía al rey derrotado de Macedonia y su familia. Aemilio mismo montaba en un carro magnífico, vestido con una túnica púrpura entrelazada con oro, y estaba acompañado por un gran coro que cantaba himnos, alabando sus victorias (cf. http://www.sigurdgrindheim.com/sermons/king.html).

En marcado contraste, contemplamos a Jesús entrando en Jerusalén. En lugar de una demostración de poder y riqueza, Él eligió la simplicidad y la humildad, montando en un simple burro, cumpliendo la profecía de Zacarías. Los reyes montaban burros en tiempos de paz. Este acto no fue solo una señal de paz, en oposición a la guerra, sino una clara declaración de su realeza, una arraigada en la humildad, la paz y el servicio. Fue un momento que redefinió el significado de victoria y liderazgo.

Esta Semana Santa, estamos llamados a sumergirnos en el espíritu de humildad, paz y servicio ejemplificado por Jesús. Su viaje desde el Domingo de Ramos hasta Su crucifixión no estuvo marcado por símbolos de poder terrenal, sino por actos de amor y sacrificio. Las palmas que recibimos el Domingo de Ramos no son meros símbolos de Su entrada triunfal, sino recordatorios de nuestra vocación de vivir estas virtudes en nuestra vida diaria.

El Jueves Santo profundiza nuestro viaje hacia la humildad y el servicio, invitándonos a reflexionar sobre la Última Cena, donde Jesús estableció la Eucaristía y demostró liderazgo de servicio al lavar los pies de los discípulos. Esta noche nos desafía a abrazar y encarnar el profundo amor y humildad que Cristo nos mostró. El Viernes Santo nos llama a una reflexión sombría sobre el sacrificio de Jesús, invitándonos a venerar la cruz y meditar sobre la profundidad de Su amor y el peso de nuestros pecados. Es un día que enfatiza el ayuno, la penitencia y la gratitud por el don de la salvación obtenida a través del sufrimiento y la muerte de Jesús. El Sábado Santo, un día de quieta anticipación, da paso a la Vigilia Pascual, donde la luz del cirio pascual disipa la oscuridad, simbolizando la victoria de Cristo sobre la muerte. Este servicio, enriquecido con Escritura, renovación bautismal y el canto exultante del Aleluya, nos invita a la alegría y esperanza de la Resurrección. El Domingo de Resurrección culmina nuestro viaje de Semana Santa con una celebración jubilosa de la Resurrección. La iglesia, llena de flores y Aleluyas, nos llama a regocijarnos en la nueva vida y victoria de Cristo. Es un día que afirma nuestra fe en la promesa de nuestra propia resurrección y nueva vida en Él.

Esta semana más importante en nuestro calendario litúrgico no es simplemente un recuerdo de eventos históricos; es una invitación a experimentar nuestra propia renovación espiritual. Acerquémonos a este período sagrado con corazones abiertos, resueltos a vivir más plenamente a imagen de Cristo, nuestro Rey humilde, quien nos guía por los caminos de la paz y el servicio.

Deseándoles una Semana Santa profundamente significativa, les saluda

Mons. Cuong M. Pham