31 DE DICIEMBRE DE 2023

Querida familia y amigos de la parroquia,

¡Feliz Año Nuevo a ustedes y a sus queridas familias!

Al dar la bienvenida al 2023, nos enfrentamos a un mundo marcado por conflictos continuos en Medio Oriente y Ucrania, profundas divisiones políticas en Estados Unidos y los desafíos multifacéticos planteados por la migración. En estos tiempos de incertidumbre y conflicto, recuerdo las palabras del Papa Francisco en su mensaje por el Día Mundial de la Paz 2023: “Cada paso en la dirección de la paz es como encender una vela en la oscuridad del conflicto y la división”.

Este Año Nuevo, dejémonos guiar por estas profundas palabras. Estamos llamados no a la desesperación, sino a encender velas de esperanza, diálogo y reconciliación en nuestra vida diaria. Encontramos fuerza en nuestra fe, sabiendo que Dios es nuestro refugio y fortaleza, un pilar inquebrantable en tiempos de agitación (Salmo 46:1). Él es el Alfa y la Omega, orquestando el universo con sabiduría e infinito amor (Apocalipsis 22:13). Aunque a menudo luchamos por comprender sus caminos, descansamos en la seguridad de su omnipotencia y benevolencia (Isaías 55:8).

En respuesta a los clamores del mundo, encarnemos las virtudes de nuestra fe: esperanza, amor y compasión. Les animo a cada uno de ustedes a participar en acciones que reflejen nuestro llamado cristiano:

  1. Orar por la Paz: Oremos fervientemente por el fin de los conflictos, confiando las regiones afligidas y su gente a las manos misericordiosas de Dios.
  2. Tender Puentes: En nuestra nación polarizada, seamos faros de unidad y comprensión. Participemos en conversaciones con un espíritu de respeto y empatía, buscando sanar las divisiones.
  3. Ayudar a los Migrantes: Acojamos a los extraños entre nosotros, ofreciéndoles el apoyo y la bondad que necesitan. Voluntariado, donaciones, o simplemente extendiendo una mano acogedora a los que son nuevos en nuestra comunidad.
  4. Nutrir Nuestra Parroquia: Que nuestra parroquia sea una comunidad donde todos encuentren consuelo, apoyo y amor incondicional, reflejando la luz de Cristo en el mundo. En este espíritu, animo a todos a ser más generosos al apoyar las colectas semanales de nuestra Iglesia. Juntos, seamos el rostro misericordioso de Dios para todos en nuestra comunidad y más allá.
  5. Cultivar la Positividad: Comprometámonos a ser más positivos, evitando la negatividad. Traigamos alegría y gratitud a nuestras interacciones, en lugar de críticas y quejas. Que cada uno de nosotros sea un reflejo del amor y la luz de Cristo en nuestro trato con los demás.
  6. Promover la Reconciliación: Busquemos y promovamos activamente la reconciliación en relaciones personales, comunitarias y globales, encarnando la paz a la que Cristo nos llama.

Además, abracemos este año como una oportunidad para el crecimiento personal y comunitario. Consideren establecer resoluciones espirituales, como profundizar su vida de oración, participar más activamente en la vida parroquial o practicar actos de bondad diarios. Cada pequeño paso que damos en la fe nos acerca más al corazón de Dios y fortalece nuestra comunidad.

En conclusión, queridos amigos, avancemos con optimismo y determinación. Que los desafíos que enfrentamos sean oportunidades para el crecimiento, las divisiones un llamado a la unidad, y las incertidumbres una oportunidad para profundizar nuestra confianza en Dios. Que la paz de Cristo reine en sus corazones y que la amorosa protección de la Santísima Madre los guíe e inspire a lo largo de este año.

Bendiciones en Cristo,

Mons. Cuong M. Pham