3 de diciembre, 2023

Querida familia parroquial,

A medida que el año litúrgico se renueva, nos embarcamos en el profundo viaje del Adviento. Este tiempo de asombro y anticipación nos invita a prepararnos no solo para el nacimiento gozoso de Cristo, sino también para Su glorioso retorno. Es una temporada que nos recuerda nuestra propia responsabilidad ante Dios, reflexionando sobre nuestras vidas y Sus dones para nosotros.

Adviento, que significa “llegada”, abarca cuatro domingos hasta la víspera de Navidad. Este período, comenzando con el primer domingo de Adviento, marca el “Año Nuevo” de nuestra Iglesia, trayendo nuevas lecturas y un espíritu renovado. Caracterizado por la anticipación gozosa y la penitencia, sus tonos morados, que se tornan a rosa en el tercer domingo, simbolizan nuestra creciente cercanía al Señor.

Esta temporada hace eco del anhelo de los profetas y Juan el Bautista, retratando vívidamente la fiel espera de María y José. Que su ejemplo nos guíe en todos los aspectos de la vida, mientras también nos preparamos para encontrarnos con Jesús, no solo en los sacramentos, sino cara a cara.

A menudo, el Adviento parece fugaz en medio de nuestras vidas ocupadas. Este año, elijamos comprometernos plenamente con este tiempo sagrado. Trazando paralelos con los preparativos del hogar para las fiestas, preparemos nuestros corazones para la venida de Cristo:

Preparen Lugar para Él: Comiencen examinando su conciencia. Identifiquen y dejen ir el rencor, la avaricia y otros impedimentos espirituales para hacer espacio a Cristo en su corazón.

Limpieza de Telarañas: Participen en la Confesión este Adviento. Este sacramento ayuda a eliminar pecados persistentes y a renovar nuestro enfoque espiritual.

Cuelguen Nuevas Cortinas: Con un corazón limpio, es hora de abrazar la alegría. Reemplacen la desesperación con alegría y anticipación, recordando que al Señor le deleitan los corazones alegres.

Prepare la Mesa: Al afirmar, “¡El Señor está cerca!”, mostremos nuestras mejores virtudes: paciencia, generosidad, entusiasmo y caridad. Estas son la fina porcelana de nuestras almas, señalando nuestra preparación para Su presencia. En este espíritu, el Papa Francisco nos anima a pensar concretamente en nuestras acciones en preparación para Navidad: “Esto podría significar visitar a alguien que está solo, ayudar a los ancianos o enfermos, o servir a los pobres o a alguien necesitado. También puede significar pedir perdón por nuestros errores, pagar una deuda, aclarar un malentendido, o rezar más. Todos podemos encontrar algo concreto que hacer” (Alocución por el Tercer Domingo de Adviento, 2022).

Abran de Par en Par la Puerta: Después de la preparación, esperamos en tranquila anticipación. En este estado de vigilancia y oración, ya no nos preocupamos por el tiempo perdido o las tareas inconclusas. Estamos listos para recibir a Cristo.

Que esta temporada de Adviento les inspire a preparar su corazón para Cristo, enriqueciendo su fe y trayendo bendiciones para ustedes y sus seres queridos.

Suyo en Cristo,

Mons. Cuong M. Pham