25 de agosto, 2024

Queridos hermanos en Cristo,

En este 21º domingo del Tiempo Ordinario, las Escrituras nos invitan a reflexionar sobre las decisiones profundas que hacemos en nuestro camino de fe. En las lecturas de hoy, vemos cómo tanto individuos como comunidades se enfrentan a momentos cruciales en los que deben decidir a quién servirán en tiempos de dificultad.

En la primera lectura del libro de Josué (Jos 24:1-2a, 15-17, 18b), Josué desafía a los israelitas a renovar su compromiso con Dios. Les presenta una elección: servir al Señor que los liberó de Egipto o seguir a otros dioses. El pueblo, reconociendo las grandes obras del Señor, declara: “Nosotros también serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios.”

El Evangelio de Juan (Jn 6:60-69) nos muestra un momento similar para los discípulos de Jesús. Ante las enseñanzas difíciles de aceptar, muchos deciden apartarse. Pero Pedro, con una fe firme, proclama: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Este es un reflejo del compromiso decidido que vimos en Josué: una elección firme de seguir al Señor.

Estas lecturas nos recuerdan que la fe implica tomar decisiones conscientes, incluso cuando el camino es difícil y el futuro incierto. Este tema de elegir la fe en medio de la adversidad no es solo una historia del pasado; sigue siendo una realidad en nuestra comunidad hoy en día.

Recientemente, nuestra parroquia fue testigo de un poderoso ejemplo de fe en la vida de Alexandrino Jose Siki Chaves, un joven monaguillo muy querido por todos. Alex, un niño alegre y amable, de repente cayó gravemente enfermo. Lo que empezó como un simple dolor de cabeza se convirtió en una enfermedad peligrosa: meningitis. Los médicos prepararon a su familia para lo peor, advirtiendo que, si sobrevivía, enfrentaría grandes dificultades para caminar y hablar.

En su desesperación, los padres de Alex optaron por confiar en su fe. Pidieron al Padre Hung Tran que le administrara el Sacramento de la Unción de los Enfermos. El Padre Hung acudió al hospital y, con mucha fe, rezó por la sanación de Alex. Milagrosamente, durante la unción, Alex empezó a mejorar. Se despertó, habló y hasta comenzó a caminar con ayuda. El equipo médico quedó sorprendido, describiendo su recuperación como extraordinaria. Esa misma noche, Alex fue trasladado fuera de la UCI y, desde entonces, ha seguido recuperándose rápidamente. Hoy, Alex está volviendo poco a poco a sus actividades normales. Su familia, profundamente agradecida, cree que esta recuperación milagrosa es una señal del amor de Dios y de la eficacia del Sacramento.

Este acontecimiento nos muestra que, incluso en los momentos más oscuros, cuando el miedo y la incertidumbre nos invaden, Dios está cerca. Estamos llamados, como Pedro y los israelitas, a elegir la fe, a confiar en la providencia de Dios y a reconocer a Cristo como la fuente de la verdadera vida y sanación.

Hoy en día, muchos de nosotros nos sentimos inquietos ante la situación política actual. Nuestra nación está dividida por ideologías opuestas que no solo nos separan, sino que también desafían nuestros valores morales. Algunas de estas agendas políticas son tan extremas que distorsionan la verdad y contradicen directamente las enseñanzas de Dios y la razón humana. En este clima, es fácil sentirse confundido y desanimado, sin saber qué camino tomar.

Así como la familia de Alex se apoyó en su fe en un momento de crisis, los animo a todos ustedes a elegir siempre a Dios cuando se enfrenten al dilema de elegir entre las ideologías del mundo y el camino de Cristo. Su camino es el camino de la vida, la verdad y el amor, y es el único que nos lleva a la verdadera paz y plenitud. Que nuestra fe guíe todas nuestras decisiones, incluso cuando el camino parezca incierto o difícil.

En la paz de Cristo,

Mons. Cuong M. Pham