11 de enero de 2026

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Al ir apagándose poco a poco la luz de la Navidad, entramos ahora en el Tiempo Ordinario con la Fiesta del Bautismo del Señor. Este momento nos invita a pasar del asombro del nacimiento de Jesús a contemplar el inicio de su misión pública. A orillas del río Jordán, el cielo se abrió, el Espíritu Santo descendió y el Padre proclamó a Jesús como su Hijo amado. Desde ahí, el Señor comenzó, con humildad y constancia, la obra de anunciar la Buena Nueva a los corazones sencillos.

Así también, el Tiempo Ordinario nos recuerda que la santidad no se vive solo en las grandes celebraciones, sino en la vida diaria: en la oración constante, en el esfuerzo de cada día, en la caridad fraterna y en esos pequeños gestos de fe y amor que nadie ve, pero que Dios sí mira. El color verde que vemos en la liturgia simboliza esperanza y crecimiento; nos invita a dejar que nuestra fe madure poco a poco, como lo hizo la primera comunidad cristiana guiada por el Espíritu Santo y sostenida por el testimonio de los creyentes que permanecieron fieles.

Con ese mismo espíritu de renovación, quiero compartir con ustedes algunos signos de vida y crecimiento en nuestra parroquia, gracias a su generosidad y amor por la Iglesia. Durante este último año hemos podido realizar varias mejoras importantes: se reemplazaron el techo y las luces de la capilla, se volvió a pintar toda la capilla, y se instalaron nuevos sistemas de veladoras tanto en la iglesia principal como en la capilla, creando un ambiente de oración más digno y recogido para todos.

También hemos embellecido nuestro recinto parroquial con nuevos árboles perennes y abetos noruegos, nueva iluminación exterior sobre Crescent Street y un sistema actualizado de cámaras de seguridad. Todo esto hace que nuestra parroquia sea un lugar más bonito, seguro y acogedor —un verdadero hogar espiritual para nuestras familias. Otro logro muy especial fue la reparación de la torre de la campana y la instalación del nuevo carillón. Desde hace casi un año, el sonido de la campana y de los cantos sagrados vuelve a resonar por nuestro vecindario en momentos de oración, como un recordatorio de que aquí sigue latiendo una comunidad viva de fe y esperanza.

Más recientemente, los ingenieros de la diócesis descubrieron un colapso serio en las tuberías originales bajo el santuario abajo y la capilla, lo cual explica la gran pérdida de agua y el aumento inusual de nuestros gastos en el último año. Gracias a la aprobación de la diócesis, ya comenzaron las reparaciones de emergencia. Y aprovechando que el piso está abierto —con espíritu de buena administración— estamos renovando también el santuario de la capilla e instalando un nuevo piso, digno de nuestras Misas diarias y momentos de devoción. Entonces, durante aproximadamente dos meses, la capilla no estará disponible para celebraciones o reuniones. Les agradezco sinceramente su paciencia, comprensión y apoyo en este proceso.

Gracias a Dios, alrededor de $15,000 volverán a la parroquia de la Colecta Anual Católica 2015 para ayudar con estos trabajos; sin embargo, esta cantidad cubre solo una parte del costo total. La vida y el futuro de nuestra parroquia dependen del compromiso y el corazón generoso de todos nosotros. Doy gracias, de manera especial, a quienes han prometido aumentar su ofrenda semanal, y animo a las demás familias —según sus posibilidades— a considerar un pequeño aumento. Cuando cada uno pone su granito de arena, el Señor hace cosas grandes por medio de su pueblo.

Y de una manera muy cercana, quiero decirles que su fidelidad y apoyo constante son un gran aliento para mí y para nuestros sacerdotes. Cuando ustedes colaboran de manera estable —sobre todo a través de la ofrenda en línea— no solo ayudan a sostener la parroquia, sino que también nos hacen sentir acompañados, queridos y respaldados en nuestra misión pastoral. Si les es posible, los invito a inscribirse visitando www.mountcarmelastoria.org/ways-to-give. Su apoyo nos ayuda a mantener viva y fuerte la fe en nuestra comunidad para las generaciones que vienen.

Que este Tiempo Ordinario sea para nosotros un tiempo de crecimiento en la fe, de unidad como familia parroquial y de renovado compromiso con Cristo y su Iglesia. Confiando en la providencia de Dios, sigamos caminando juntos con esperanza, gratitud y amor.

Con mi cariño pastoral, mis oraciones y mi bendición,

Mons. “Juan” Cuong M. Pham