10 DE DICIEMBRE, 2023

Querida Familia Parroquial,

Al entrar en la Segunda Semana de Adviento, nuestros corazones y mentes se sienten atraídos hacia la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Esta celebración tiene un gran significado, especialmente para nuestros hermanos y hermanas mexicanos y mexicoamericanos. Reverenciada como “La Morenita,” la Virgen Morena, Nuestra Señora de Guadalupe es la Patrona de las Américas y una encarnación de María, la Madre de Dios, profundamente querida en todo nuestro hemisferio.

Este día festivo celebra las apariciones de la Santísima Madre en 1531 a San Juan Diego, cuyo tilma lleva su imagen milagrosa. Significativamente, ella se muestra como mestiza, simbolizando una mezcla divina de culturas, y vestida con símbolos que denotan su papel como portadora de Cristo. Su imagen, embarazada de Cristo y adornada con símbolos celestiales, representa no solo una fusión divina de culturas, sino también un faro de esperanza y liberación para personas de todos los orígenes. Esta imagen no es solo un símbolo de armonía cultural; es una vibrante proclamación del Evangelio – la Buena Nueva de la salvación en Cristo. Para los aztecas oprimidos y para nosotros hoy, ella significa la cercanía de Dios y su respuesta al sufrimiento.

En el siglo XVI, en medio de la agitación cultural entre España y México, Nuestra Señora de Guadalupe emergió como un typus ecclesiae, un modelo para la Iglesia, abrazando identidades multirraciales, multiétnicas y multiculturales. Esta visión de la Iglesia, embarazada de la Palabra Encarnada, refleja lo que estamos llamados a ser: portadores de Cristo para la salvación del mundo.

Celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe durante el Adviento es sumamente apropiado. Ella nos recuerda el renacimiento continuo de Cristo en nuestras vidas. Como San Juan Bautista, ella es una mensajera de Dios, invitándonos a hacer espacio para Cristo. Como la “mujer vestida de sol”, ella también encapsula el tema escatológico del Adviento, anhelando el retorno del Señor.

En nuestra parroquia, la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe está profundamente arraigada y es sentida con el corazón. Las historias de gracia, la reverencia mostrada hacia ella y la sensación de un Dios íntimamente cercano y compasivo resuenan fuertemente conmigo. La comunidad hispana de nuestra parroquia ha trabajado conjuntamente para planificar un elaborado programa de devociones que conducen hasta la Fiesta de este martes próximo. Nos reuniremos para celebrar una Misa Solemne por la noche, seguida de festividades en el Instituto. Todos los miembros de nuestra parroquia están invitados. Por favor, hagan planes para unirse a nosotros para mostrar nuestro amor y devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Consideren su participación como una forma de sumergirse en la rica espiritualidad de esta temporada y de preparar espacio para la venida del Señor.

Al encender la vela rosa en nuestra corona de Adviento y vestir ornamentos de color rosa este fin de semana, abracemos la alegría y la esperanza que Nuestra Señora de Guadalupe trae. Ella nos guía para prepararnos no solo para la Navidad, sino para la renovación constante de Cristo en nuestros corazones y vidas.

¡Que viva la Virgen de Guadalupe!

Mons. Cuong M. Pham